La imposible petición "No me juzgues"

Escrito por Humberto Payno. Publicado en Modelos psicoterapéuticos

Miércoles 24 de mayo de 2017

La imposible petición “No me juzgues”

Es muy frecuente escuchar que alguna persona le pida a otra persona “No me juzgues”. Sin embargo, una de las características inevitables del ser humano es juzgar a los demás y a uno mismo desde la infancia y a lo largo de toda la vida. Por lo que esta petición resulta una petición imposible de cumplirse.

Les menciono a continuación algunos ejemplos de este comportamiento de lo natural de hacer juicios sobre eventos que vemos o escuchamos:

Vemos el cielo nublado y pensamos que va a llover; oímos que una persona le está hablando fuerte a otra persona y pensamos que está enojada con la otra persona; vemos que la persona con la que estamos dialogando está volteando a otra parte y pensamos que lo que le estoy expresando no le interesa; quedamos de ver a alguien a una hora y esa persona no ha llegado ni hablado por lo que pensamos que uno no le es importante a la otra persona o que la otra persona es alguien irresponsable o irrespetuosa; vemos a alguien que camina deteniéndose de la pared y pensamos que está bastante alcoholizado; escuchamos que un auto chocó contra otro auto a las 3 AM en sábado y pensamos que alguno de los conductores iba ebrio; escuchamos una explosión y pensamos que explotó un tanque de gas; escuchamos una sirena de un vehículo y podemos pensar que hubo un accidente; estos ejemplos entre infinidad de situaciones que acontecen cotidianamente. 

En la cultura que vivimos es habitual el que después de hacer un juicio sobre el evento que vemos o escuchamos, expresemos o hacemos algo en consecuencia al inevitable juicio que hicimos. Los Juicios los hacemos conforme a nuestra Circunstancia existencial en la que nos encontremos. Me refiero como Circunstancia existencial de la persona a todo lo que le ha pasado en su historia, lo que está viviendo en el presente y lo que espera de su futuro. Esto, en todos los ámbitos de su vida: el familiar, el social, el de su salud y otros, todos ellos con sus influencias culturales.

A continuación les presento el Diagrama 1 de 3 en donde ejemplifico este comportamiento acostumbrado.

 

 

A veces podemos acertar en el juicio que hicimos sobre el evento que vimos o escuchamos. Otras veces, podemos equivocarnos. Por lo que siempre es conveniente indagar o corroborar qué tan cierto o equivocado es el juicio que hicimos antes de actuar sólo en consecuencia al juicio que inevitablemente hicimos.

Retomo algunos de los ejemplos que mencioné:

Sobre el caso de una persona que le está hablando fuerte a la otra, puede ser que esté platicando y reproduciendo una situación que vivió con otra persona.

Cuando estoy platicando con otra persona y voltea a otro lado, puede ser que escuchó algo que le llamó la atención sin perder interés sobre lo que le estoy platicando. Si alguien no llega a la hora de la cita establecida, puede ser por diversas causas y no porque uno no le interese ni porque sea irresponsable. Si vemos a alguien que está caminando deteniéndose en la pared, puede ser que tenga algún padecimiento de equilibrio físico como la enfermedad de Ménière. También suelen hacerse juicios a priori sobre algunos comportamientos en hombres y en mujeres de que la persona es homosexual, lesbiana o heterosexual.

A continuación les presento el Diagrama 2 de 3 en donde ejemplifico esta situación.

  

Además de indagar o corroborar qué tan cierto o falso es el juicio que estamos haciendo sobre algún evento que vimos o escuchamos, es beneficioso evaluar conforme a nuestra Circunstancia existencial la mejor respuesta que podamos hacer y con todo ello, tomar la decisión de lo que voy a expresar o hacer conforme al grado de Congruencia que queramos y que podamos tener en ese momento. Pienso puede clarificar esta decisión, los 7 elementos que manejo en la Congruencia en el modelo que denominé Ontología de la Congruencia.

Lo pueden ver en: https://www.humbertopayno.com/pdf/Ontologia-de-la-Congruencia.pdf

A continuación les muestro el Diagrama 3 de 3 en donde sintetizo esta situación.

 

 

En los casos de las interacciones personales es útil evitar algún sentimiento desgastante de molestia, enojo o de frustración ocioso al percatarnos de que le pedimos a alguien que no nos juzgue y en forma inevitable nos juzga. Por lo que es preferible solicitarle “Te agradezco que me digas lo que estás pensando de mí para ver qué tan cierto o falso es tu pensamiento” o bien, sobre los juicios inevitables que uno hace sobre algún evento de la otra persona, preguntarle “¿Esto que estoy pensando qué tan cierto o falso te parece?” y así, poder conocernos mutuamente más e ir generando mayor confianza y armonía en nuestro vínculo. Espero estas reflexiones les puedan ser de utilidad,

Humberto Payno

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